ELLES

Sebastià Martí

Barcelona, 2011

Exposición de cuarenta retratos de cuarenta mujeres en la sala Paspartú, en el barrio de Gràcia.

¿Por qué ellas? Muy sencillo: pinto lo que me gusta. Y no es sólo una cuestión de atracción física, aunque el componente sexual sea muy evidente en muchos de mis cuadros. Existen otras motivaciones, como el cariño por alguien cercano, la curiosidad por una manera de ser o, simplemente, la fascinación por una forma o un gesto determinado.

Todas las mujeres de esta exposición (excepto la Madonna, que es imaginaria) están o han estado a mi alrededor (no necesariamente cerca) en los últimos años: mi mujer, mis hijas, amigas recientes o de toda la vida, simples conocidas y completas desconocidas. No obstante, tras esta diversidad es posible encontrar algunos rasgos comunes.

En la mayoría de los cuadros, el punto de partida es un elemento que da pie a una cierta exageración o deformación. En “Exceso” fueron las manos hundiéndose en los pechos; en “40”, los pliegues de carne que se acumulan alrededor del elástico del tanga. No hay una regla general: simplemente exploro el cuerpo y ensayo posturas hasta que noto un cosquilleo característico en el estómago.

A partir de este elemento construyo el resto de la figura, buscando una actitud que me resulte interesante y estética (siempre en ese orden) y evitando parecidos complacientes. Tengo predilección por las poses frontales, y más concretamente, por el conjunto ojos-cuello-pecho. De hecho, si no pinto más culos (otra parte que también me encanta) es precisamente por eso.

En general me gusta agrandar los ojos, estirar los cuellos y exagerar el pecho, aunque tampoco hay aquí una fórmula estándar: el factor de escala se ajusta en cada caso a lo que me transmite la persona. Cada pintura es la interpretación de una mujer —mi interpretación. Y esta exposición es un retrato de mí a través de ellas.